"La civilización, afirma E. Dussel, es el sistema de instrumentos inventado por el hombre, transmitido y acumulado progresivamente a través de la historia de la especie, de la humanidad entera... las llamadas altas civilizaciones son supersistemas instrumentales que el hombre logró organizar desde el neolítico, después de un millón de años de experiencias y adiciones de resultados técnicos" (Historia de la Iglesia latinoamericana, 1984). El mismo instrumental está integrado a un conjunto previo o dado de valores y actitudes, que en gran parte determinan el uso o no de acuerdo con ciertas pautas de los inventos y las técnicas. En la misma cultura occidental sería difícil establecer una clara y real diferencia entre su desarrollo cultural y su desarrollo tecnológico. La racionalidad que como fuente y raíz ha dado origen a nuestra actual civilización es la cultura griega, en especial su desarrollo filosófico.
En realidad, tanto el significado de la palabra civilización como el del término cultura se van generalizando cada vez más y al igual que la cultura, la civilización ha sido definida como "un sistema históricamente derivado de proyectos de vida explícitos e implícitos, que tienden a ser compartidos por todos los miembros de un grupo o por los especialmente clasificados" (Linton, The science of man, 1952).
El término civilización se refiere más que todo al conjunto instrumental de transformación propio de un grupo social. Se puede decir que la civilización constituye el armamento, o sea, el conjunto de instrumentos de que dispone una cultura para conservarse, para afrontar los casos imprevistos de situaciones nuevas y peligrosas, para superar las crisis y para renovarse y progresar.